jueves, 30 de enero de 2014

Comienza el viaje

Ulises reinaba en la isla de Ítaca, disfrutando de sus frutos, de su pequeño hijo y del amor de su esposa Penélope cuando fue convocado para luchar al lado de sus aliados griegos contra los troyanos. Entonces juntó a todo su tropa y se embarcó en un largo viaje.
Todo comenzó cuando el joven Paris, hijo de Príamo, rey de Troya, fue sometido al juicio de tres bellas diosas:  Hera, Afrodita y Atenea. Ellas le pidieron que eligiera a la que le pareciera más bella y cada una le ofreció un magnífico presente si resultaba seleccionada por el príncipe troyano. El joven eligió a Afrodita, quien le había ofrecido el amor de la muchacha más hermosa sobre la tierra, la bella  Helena.
Paris viajó a Esparta, donde pudo ver a su bella amada y raptarla en el palacio de su esposo Menelao. 
El amor entre estos jóvenes desencadenó una guerra de más de diez años, en la que Ulises participó.
En la guerra nuestro héroe lucho junto a grandes caudillos griegos como Menelao, rey de Esparta y esposo de Helena, Agamenón, hermano del anterior y rey de Micenas y Aquiles, héroe hijo de dioses.
En el bando troyano no había menos hombres destacados, pero de entre todos era alabado y famoso el príncipe Héctor. A este le esperaba un oscuro destino en esta negra, pues murió a manas del feroz Aquiles.  Nunca se lamentó tanto la muerte de una persona, pues todo Troya se deshacía en lágrimas después de su pérdida y nunca se recuperó la alegría en la que fue una de las más prósperas ciudades..... 
Cansados de la eterna guerra y ansiosos por volver a su hogar, los griegos tramaron un engaño para acabar con todo de una vez por todas. El astuto Ulises, con la diosa de la sabiduría de su lado, tramó que las naves se escondieran en una isla cercana  para que los troyanos pensaran que se marchaban y que se les  entregara a los enemigos un enorme caballo de madera, que deberían entregar a los dioses como símbolo de la paz entre las naciones enemigas.
Sin embargo, el caballo de madera tenía hueco su vientre para que los griegos pudieran entrar en la ciudad de grandes muros sin que el enemigo se percatara de ello. Aprovecharon la fiesta de los troyanos, en la que celebraban la marcha de los griegos, pues sus enemigos estaban embriagados por la victoria y no esperaban el asalto planeado.
Así fue como las griegos consiguieron su victoria y todos los caudillos volvieron a sus hogares, aunque unos tomaron caminos más largos que otros. Nuestro héroe Ulises no sabía que su aventura estaba a punto de comenzar... 
¿Qué le espera a nuestro héroe en la vuelta a casa? ¿Podrá superar las adversidades del mar y la ira de los dioses vengativos?


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